| Desarrollo y ambiente costero |
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Desarrollo y ambiente costero
Guillermo Quirós Álvarez
Oceanógrafo Físico.
El progreso económico en las zonas costeras de Costa Rica, proviene usualmente de inversiones foráneas de gran capital, que bajo la premisa de generar empleo y riqueza, mueven montañas, tapan riachuelos, secan manglares y sedimentan ecosistemas marinos.
Tal inversión no puede ni debe detenerse, pero es preciso manejarlo apropiadamente para que no cause daños irreversibles al ambiente y a los recursos naturales. Por ello la Ley General del Ambiente, ofrece un instrumento a los municipios costeros y autoridades competentes, para evaluar técnicamente los proyectos de desarrollo, llamado estudio de Impacto Ambiental (E.I.A.).
Para la costa vale afirmar que la viabilidad técnica y económica de un proyecto, es tan importante como la viabilidad ambiental. Pero no se puede pasar por alto, que este estudio es financiado también por la compañía interesada; y que si bien se ha logrado aumentar en nuestra sociedad la preocupación por preservar los ecosistemas, sigue privando la obtención de máximas utilidades a costa del ambiente y de los intereses de las comunidades ribereñas.
Los E.I.A. deben medir de manera objetiva, si las obras de infraestructura y la operación del proyecto traen consecuencias negativas sobre el medio, en qué medida y cómo se deben corregir. Si los daños previstos son irreversibles, el proyecto no debe ejecutarse. Pero obviamente tales resultados nunca se presentan. La solución empresarial es justificar ante las autoridades pertinentes, que el daño ambiental es mínimo y totalmente reversible, sobretodo cuando se compara con las utilidades sociales.
Para proyectos en la zona costera, no es difícil cumplir con el requisito de utilidad social, pues existen amplios cinturones de pobreza en ambos litorales y es evidente la falta de empleo en el agro adyacente. Por ello con frecuencia las autoridades municipales deben volverse aliadas de los inversionistas, pues conocen de cerca las necesidades de sus vecinos.
Esta realidad obliga aún más a que autoridades y comunidades tengan presente algunos elementos básicos que los E.I.A. deben contener cuando se trate de proyectos que afecten la costa:
1. La caracterización ambiental debe incluir la recopilación y análisis de información tanto del medio físico, como biológico y socioeconómico. La empresa tiene la obligación de cuantificar la modificación en estos tres ámbitos introducida por el proyecto.
2. Los efectos físicos de un proyecto son los menos comprendidos y los que usualmente se dejan de lado. Estos se refieren al cambio de la corrientes del litoral, del oleaje por modificación del fondo del mar, del transporte de sedimentos, de la pendiente y composición de la playa, así como de la alteración de la calidad del agua marina y dulce, del suelo y hasta del aire.
3. Los efectos de orden biológico son los que modifican la flora y fauna en los alrededores; y usualmente miden el efecto de la contaminación sobre estas.
4. Los efectos de orden socioeconómico son los estrechamente vinculados al hombre y a sus actividades. El estudio debe incluir los efectos sobre la población, su cultura, los servicios públicos, el uso de la tierra y la afectación a los medios de producción y supervivencia, como la pesca, la caza y la extracción de recursos naturales.
5. Si bien muchos efectos recaen en las categorías biológica y socioeconómica, la evaluación y aplicación de medidas correctivas deben hacerse en el medio físico, pues aquí se origina la cadena de efectos que al prevenirlos, mitigarlos o corregirlos, limitan los efectos consiguientes. Muchos de los estudios hechos hasta ahora en Costa Rica, no incluyen el levantamiento de las corrientes marinas, el oleaje o el patrón de sedimentación. O sea, las características dinámicas que regulan el balance del medio marino. Condiciones naturales que para determinarse requieren de al menos un año de observaciones. Por tanto los estudios se vuelven inadecuados para soportar los proyectos que se han aprobado.
6. Por otro lado, se deben incluir las medidas de prevención, mitigación y control de los problemas ambientales identificados, mostrando los efectos que puedan ser percibidos en el mediano (10 años típicamente) y largo plazo (20-30 años). ¿ Pero cómo van a incluirlos si el trabajo de campo fue incompleto?.
7. Una vez que el proyecto se inicia, se requieren monitoreos ambientales con participación de técnicos municipales, los cuales permiten comprobar que el proyecto se ajusta a las normas establecidas para la minimización de los riegos ambientales.
Quienes autoricen proyectos costeros, deben tener presente que a diferencia de tierra firme, el medio marino es dinámico, cambiante y frágil, con enorme cantidad y variedad de ecosistemas y organismos que no se perciben fácilmente, los cuales requieren protección ante la posibilidad de que se altere el delicado equilibrio que La Creación infundió a esa bella región, donde Neptuno esculpe el continente.
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